Mostrando entradas con la etiqueta La izquierda boba y estúpida de Susana Villarán y su jauría salvaje de tontos útiles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La izquierda boba y estúpida de Susana Villarán y su jauría salvaje de tontos útiles. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de septiembre de 2010

Villarán admite que Patria Roja está detrás de su candidatura


Tras sucesivas excusas para pronunciarse sobre su asociación con Patria Roja, finalmente la candidata a la alcaldía de Lima Susana Villarán se vio obligada a reconocer que es aliada de ese partido marxista y que es muy importante en su grupo político.

La candidata explicó a RPP sobre Patria Roja: "Me aporta mucho. Nosotros hemos caminado con lealtad; ellos, el Movimiento Nueva Izquierda (MNI), Tierra y Libertad y otros grupos nos hemos unido".

Sobre su vínculo con Patria Roja y el Sutep, pese a que en sus estatutos contemplan la ideología extremista de lucha de clases, Villarán minimizó esa influencia diciendo que de la educación municipal se encargará ella.

No obstante, la presencia de radicales en la candidatura de Villarán produce el rechazo de diversos sectores.

Al igual que Lourdes Flores, Humberto Lay, también candidato, manifestó ayer su preocupación lamentando que Villarán "se ha asociado con gente que no permite el progreso del país. Ella misma ha aceptado que apoya a gente con estas cualidades. Es realmente preocupante que esté vinculada a estos grupos, como el SUTEP, que tantas trabas le puso al progreso de la educación, y sobre todo ahora que pensamos municipalizar la educación", advirtió con molestia.

lunes, 23 de agosto de 2010

Nuestra tarea cívica por Aldo Mariategui


LIMA | Esa afirmación de Susana "Patria Roja" Villarán en el reciente debate de que va a generar 100 mil empleos por sus acciones ediles me pareció un descomunal insulto a la inteligencia... Bueno, y eso que ella no mencionó otros puntos aún más cojudos que figuran en su plataforma y que nos hubieran provocado un ataque de risa más "stone" que el troncho que se fumó con Mirko, como esa astracanada de proponer crear un impuesto inmobiliario (¿distinto al predial que ya se paga?) y otro a la "seguridad" financiado por las empresas (¡más cargas fiscales para agobiarnos! ¿Y acaso desconoce que los municipios no pueden crear impuestos?), o eso de que la municipalidad le va a prestar S/.3 mil a cada MYPE sin garantías (¿acaso la comuna es un banco estatal de fomento al que le sobra la plata para regalarla? ¿Otro Banco Agrario?) o que va a fomentar la "agricultura urbana" (¿vamos a volver a los tiempos de las bisabuelas con patos y gallinas en los techos?) o que la "primera prioridad" para solucionar el tráfico son las ciclovías (a ver que se venga ella cada mañana a trabajar pedaleando desde Ancón, Chosica o Lurín) o que va a cambiar el "Vaso de Leche" por bonos alimentarios (para que muchos irresponsables los malbarateen y adquieran trago u otras cosas) y varios disparates más de tan grueso calibre.

Es que un voto pensante no puede orientarse a darle una responsabilidad tan seria y de tantas consecuencias a una señora sólo porque te parece una "tía honrada y bacán, una opción de izquierda moderada, una socialdemócrata europea". Por Dios, no hay que ser tan simplón e inocentón (por eso me extraña tanto el artículo de ayer de mi amigo Pedro Salinas a su favor). No sólo son las tremendas limitaciones que saltan a la vista las que adornan a esta entusiasta y marxista señora (sin mayor CV para asumir ese cargo. Lo único medianamente interesante que muestra en su vida es haber sido una fugaz ministra de la Mujer por caridad de Paniagua) o los dislates de su programa antes mencionados. Hay elementos más de fondo.

Votar por Susana Villarán es meter a un grupo superextremista de comunistas ortodoxos a la municipalidad, como lo es Patria Roja, con un aparato y una logística que aplanan a los cuatro gatos caviares que rodean a esta dama. Esa irresponsabilidad significaría apoyar que Nilver López y el SUTEP ingresen a mandar en Lima. Votar por Susana Villarán es darle fuerza a los aliados antimineros del cura Arana y así dañar nuestra principal fuente de riquezas que sustenta la mitad del presupuesto nacional y que significa que tengamos -por primera vez en décadas- disponibles un montón de dólares y con el lindo problema de que están baratos. Es ayudar a matar a la gallina de los huevos de oro.

Votar por Susana Villarán es meter a toda su collera de las ONG rojas y caviares a la municipalidad para que la sangren con sus inútiles y múltiples "consultorías" y capturen el aparato administrativo. Y no me vengan con el sonsonete de que Barrantes fue "un gran alcalde de Lima". ¿Por qué entonces no lo reeligieron? ¿Qué obra tangible dejó? Y lo del "Vaso de Leche" fue virtualmente cambiarle de nombre un poco a programas asistenciales que ya existían con el belaundismo y que extendió eficazmente su sucesor Del Castillo. Exaltar esa "gran gestión" no es más que producto del eficaz marketing político/histórico que siempre aplica nuestra izquierda. Votar por Villarán es resucitar a un agonizante rojerío retrógrado camuflado bajo una piel de oveja de "tía bacán". ¡No seamos boludos! Como su voto ahora está increíblemente concentrado en A/B, invoco a los pensantes y responsables de esos sectores que estén leyendo estas líneas que cual diligentes hormigas detecten a los ilusos y malinformados (chiquillos por lo general) que estén manifestando malbaratear su voto así y los saquen de su actual estupor estupidizante con estas y más razones.

Ésa es una tarea cívica mínima de todos los que saben cuánto ha dañado la izquierda a nuestro país en todas sus nocivas variantes (Velasco, Sinamos, Sendero Luminoso, MRTA, CGTP, CVR, SUTEP, IU, etc.). ¡Manos a la obra!

Fuente : Editorial del Diario Correo

sábado, 21 de agosto de 2010

La Izquierda Moderna

Texto de: Carlos Meléndez

El crecimiento accidental en la intención del voto limeño por Susana Villarán ha traído al debate la relevancia de una opción política que dicha candidata presenta como “izquierda moderna”. Sin embargo, si uno revisa sus declaraciones y propuestas, e identifica a sus propulsores, se encuentra con la triste realidad de que abundan más los rezagos del pasado, y que la supuesta modernidad es de utilería. En su afán por llamar la atención de los pobres (ahí donde no pasa del 5%), Villarán predica la insistencia en un programa social caduco (Vaso de Leche) que ha generado corrupción antes que niños sanos. Su aproximación a los sectores D y E es digna de monjas caritativas o de tías del Golf que lavan sus culpas ensuciándose los zapatos en los arenales. Sus visitas de médico a los comedores populares conmueven tanto como Boloña durmiendo entre esteras.

Su alianza con sectores fundamentalistas no le permite mirar adelante. ¿Quién le dijo que la izquierda tenía que unirse, cuando lo que se necesita es zanjar de una vez con los errores de sus autodenominadas “viejas glorias” que nunca cambiarán? ¿Quién dice tener un discurso basado en la honestidad pactando con quienes controlan las argollas de la Derrama Magisterial y obstruyen la transparencia en la gestión pública? (A ver, que Patria Roja maneje el presupuesto participativo de Lima). Además, la supuesta renovación de cuadros es falaz, porque esas “jóvenes promesas” son en realidad chiquiviejos-manos-blancas que creen que ser de izquierda es tutear a su empleada (que no tiene seguro social) y vestirse con look novoandino.

El país necesita una izquierda realmente moderna, popular en serio (ni paternalista, ni obligada por el “affirmative action”), que se acerque a los barrios con horizontalidad (no como policía femenina ni promotora de ONG feminista); que deje a un lado el inútil discurso del emergente (que sólo sirve para pedir plata a la cooperación-small-is-beautiful); que no se pierda en disquisiciones del siglo pasado (¿Fidel o no Fidel?); que se libere tanto de post-violentistas como de socialconfusos; que deje el discurso participativo ingenuo (¿qué es eso que tan ligeramente consideras “pueblo”?); que cimiente una ciudadanía liberal (deja de llamar “pobladores” a la gente de D y E y “ciudadanos” a tus amigos que te acompañan en tus marchitas); que sepa interpretar el capitalismo contemporáneo (ya olvídate del rollo soso de la Economía Solidaria, que sólo sirve para que Mocha vaya a Brasil a florear a Boaventura Dos Santos); que se acerque al mercado amparado en la legalidad de las instituciones (¿alguien de tus patas ha abierto una microempresa exitosa? No vale convertir tu casa en centro cultural para que tus amigos escuchen jazz); que respete los derechos pero también ponga orden (¿o es que el orden es monopolio de la derecha?).

El país no necesita un remake de Izquierda Unida, sino una izquierda inédita. Quisiera una izquierda que rompa con sus argollas, que divida, que sincere. “Soy una Bachelet”, dice Villarán, cuando en todo caso habría que escuchar a Enríquez-Ominami (“Somos una generación post Guerra Fría, donde la democracia y la economía mixta son las premisas”). Una izquierda joven a la que no se le pueda echar en cara ningún roche. Eso no es Fuerza Social por ningún lado, que lo único de “moderno” que tiene son las confesiones nostálgicas de aficionados a la marihuana.

Fuente : El Correo

CHAT PERUMILITAR