martes, 18 de diciembre de 2012

Armas chilenas son chatarra





Sus famosos submarinos “Scorpene” se van a pique, no andan o paran en reparación
•           No tienen pertrechos, los especialistas lo llaman “obra muerta” y ni siquiera los saben manejar
•           A los 14 meses de funcionamiento el SS “O’Higgins’ no anduvo más
•           Sus tanques Leopard eran de tercera y estaban en desuso en Alemania  

La temible fuerza militar chilena no lo es tal, pues la realidad es otra. Según información confidencial los dos submarinos nuevos tipo Scorpene construidos para Chile por el consorcio franco-español DCN/IZAR debieron ser apertrechados con equipos alemanes.
Pero avanzada la construcción de las naves, y solicitados los equipos, los ejecutivos de los astilleros HDW de Alemania le hicieron saber a los del consorcio que sus vituallas de guerra solo se negociaban para submarinos alemanes.
Más allá del desplante, los chilenos dieron luz verde a la culminación de la construcción de los dos submarinos con otros sistemas.
Pero cuando uno de las naves, el O’Higgins, hacía sus primeras prácticas el 2005 cerca de las costas de Francia, casi se va de pique con una inclinación o escorado de 60º.
Luego vino lo peor. Ya en Chile fue llevado a dique seco en febrero del 2008, luego de apenas 14 meses de operación. Mala señal para un submarino recién construido.

Las primeras fallas

El primer submarino, el SS O’Higgins fue botado en Cherburgo en noviembre del 2003. Un año más tarde, en noviembre del 2004, realizó la primera prueba de disparo (SUT y torpedos). En enero del 2005, el submarino estuvo realizando pruebas de mar cerca de la costa de Francia, y cuando intentó emerger sufrió un escorado de más de 60º de inclinación. Según los expertos este es un incidente muy grave.
Según nuestras fuentes en Chile, el O’Higgins fue llevado a dique seco en el mes de febrero del 2008, luego de apenas 14 meses de operación. Es normal el mantenimiento de un submarino en dique seco, pero no en tan corto período de operación.
Expertos consultados indican que esto constituye una señal de graves problemas en un aparato nuevo.
El O’Higgins presenta la vela desarmada y la mayor obra muerta fuera del agua.
Esto sucede cuando se prepara al submarino para ingresar al dique seco, se retira el petróleo, agua, aceites, torpedos, misiles, etc.
Al perder peso el buque presenta mayor calado. La pregunta que surgió fue: ¿para qué llevan al O’Higgins a dique seco? ¿Cuál es el problema mecánico que tiene?
No hay información concreta de dichas reparaciones, pero todo indica que hay graves problemas en un submarino prototipo.
Otro tema espinoso por el que deberían responder los militares sureños es sobre el costosísimo proyecto del cohete “Rayo”, o la compra de los aviones Mirage ELKAN, los cuales han estado en operación apenas 12 años –tiempo muy limitado para una aeronave militar– que ahora reemplazan por los F-16.
Si bien la compra de submarinos no es la más adecuada, ésta refleja la geoestratégica doctrina expansionista, en concordancia con la doctrina del “mar presencial”, idealista posición de una pequeña clase social que se cree mejor de lo que realmente es.

Tanques de tercera

También sus amenazadores tanques Leopard 2 son pura ilusión. Alemania vendió en el año 2009 a Chile un total de 60 tanques de combate del tipo Leopard 2 en desuso a precio de ganga, según recoge una respuesta del Ministerio de Defensa alemán a una interpelación parlamentaria, según recoge el diario alemán De Spiegel.
Según recoge este diario germano, los Leopard 2 de primera mano tienen un coste de cerca de tres millones de euros cada uno, mientras que las unidades de segunda mano que fueron vendidas a Chile tuvieron un coste de alrededor de 250.000 euros cada uno.
En esta misma línea, Chile también adquirió 146 vehículos blindados del tipo Marder por valor de 50.000 euros por unidad, mientras que el valor de venta de las unidades nuevas es de casi 400.000 euros.
Según aclara esta publicación, en el caso de los Marder, los vehículos no se encontraban en buen estado.
De otro lado, debido al estado en que se encuentran y teniendo en cuenta el alto costo de modernización, el Ejército de Chile tomó la decisión de devolver a Alemania los cuatro vehículos antiaéreos Gepard A1 recibidos en octubre de 2008 y de los que se pensaban recibir 25 unidades.

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