miércoles, 22 de agosto de 2012

Espía chileno capturado en Arequipa pretende fortalecer su red mediante contacto con sus captores


Los medios de comunicación traen la noticia de la detención ayer lunes en Arequipa del chileno Mauricio Arnaldo Pavez Munilla, quien estaba fotografiando la parte exterior del cuartel Salaverry.
Este hecho demuestra la vulnerabilidad de la zona sur del Perú, y en particular Arequipa, donde anteriormente fueron detenidos dos chilenos que llevaban en helicóptero provisiones para infiltrados chilenos expertos en técnicas de supervivencia que espían la base aérea La Joya.
Como ha sucedido en otros casos, Chile no solo va a negar que esa persona es espía, sino que va a decir que es orate (como sucedió cuando capturaron a un chileno espía en Piura), vagabundo o simplemente un individuo que actúa por su cuenta.
Sospechosa captura
La forma en que se capturó a Pavez indica que su misión principal no era ejecutar un espionaje externo sino provocar su captura para establecer o restablecer vínculos personales directos, que refuercen la amplia infiltración que los chilenos tienen en Arequipa a partir del funcionamiento de empresas chilenas, que son nido y fuente del espionaje. Chile manda a sus espías con la seguridad de que en el Perú no los van a condenar a pena de cárcel ni los van a fusilar, que es lo que el pueblo desea, porque al aplicarse la ley peruana, hay excepciones que protegen a los ciudadanos chilenos espías, que sin ser diplomáticos gozan de cierta inmunidad.
Por otro lado, desde que es de público conocimiento que el estado peruano ha cedido el Triángulo de Tacna a Chile, las autoridades peruanas temen aplicar con rigor la ley si capturan chilenos, cualquiera que sea el motivo; estas autoridades sienten que su jurisdicción está, por decir lo menos, interferida por la más fuerte jurisdicción de la soberanía chilena.

Artículos relacionados