sábado, 5 de marzo de 2011

El caso Rospigliosi y el abandono de la Defensa Nacional


VÍCTOR ROBLES SOSA (*)

La irresponsabilidad con que Alejandro Toledo y el actual gobierno han manejado la defensa nacional se refleja en tres episodios ilustrativos: el caso Rospigliosi, el recorte presupuestal y la persecución penal desatadas por Toledo contra nuestras Fuerzas Armadas y la indiferencia del presidente Alan García frente a las amenazas que se ciernen hoy sobre nuestro país.

El colmo de Toledo –ahora lo sabemos por los wikileaks– fue designar a Fernando Rospigliosi, un consultor rentado de una Agencia del Departamento de Estado de Estados Unidos, nada menos que jefe del entonces Consejo Nacional de Inteligencia (CNI) y dos veces ministro del Interior. Este grave error supone la posibilidad de que Rospigliosi haya filtrado a sus empleadores información clasificada sobre nuestro sistema de inteligencia y nuestra seguridad interior. Urge hacer una indagación profunda al respecto, por la seguridad del país. Extraoficialmente se sabe que Rospigliosi fue reclutado por la agencia norteamericana NAS después de que terminó su primera gestión como ministro del Interior (julio 2001 a junio 2002), lo cual supone que cuando asumió la jefatura del CNI, ya era consultor rentado del gobierno de EE.UU. La misma condición mantuvo al parecer cuando asumió su segunda gestión en Interior, de julio del 2003 a mayo del 2004. Están definidos entonces los periodos que deben ser investigados por las autoridades. También está fresco en nuestra memoria el recorte presupuestal que aplicó Toledo a nuestra defensa, al extremo que los institutos militares tenían que cerrar sus oficinas a mediodía porque no tenían para pagar la luz. Al finalizar el gobierno toledano, la capacidad operativa de nuestras fuerzas armadas quedó reducida a casi cero, sin recursos para entrenar y alimentar a las tropas ni para mantener los equipos bélicos. A esto se suman la persecución injusta a los militares que combatieron al terrorismo y el desamparo legal absoluto de los combatientes de hoy. El actual gobierno ha continuado en esa misma línea, guiado por el sentimiento antimilitar del presidente García, quien en vez de fortalecer nuestra defensa se ha dedicado a predicar el desarme. ¿Qué vamos a desarmar en el Perú, la chatarra que tenemos? García predica el desarme justo cuando tenemos un contencioso con Chile que nadie sabe en qué puede acabar, cuando el terrorismo rebasa los límites del VRAE y se expande, cuando Naciones Unidas informa que somos el primer país productor de cocaína. En el caso de García, la miopía política es falta de visión de Estado, o sea talla de estadista. Por eso el Gobierno acaba de aprobar otro recorte al presupuesto de la Defensa que implica una reducción de 323 millones de nuevos soles en la partida de bienes y servicios, lo cual está mermando seriamente la capacidad operativa militar del Perú. Considerando que el presupuesto asignado en principio fue de 1.165 millones de soles, la Defensa ha sufrido un recorte presupuestal del 27 por ciento, con el agravante de que solo el 5% de los recursos que se le asignan está destinado a los gastos operativos de las Fuerzas Armadas. El 95% restante se usa en gastos corrientes y administrativos. Estas cifras reflejan la importancia que le dan los políticos peruanos a la Defensa, a diferencia de los líderes de Chile, por ejemplo, que destinan el 35% del presupuesto de su defensa para los gastos operativos o de los países de la OTAN, donde ese gasto es el 40%. El recorte aprobado por el Gobierno es tan nocivo que las partidas para mantener operativa una capacidad militar mínima se acabarán en mayo. Les han recortado los fondos a los institutos militares y encima les han asignado nuevas misiones que tendrán que financiar con sus propios recursos.

Por ejemplo, en la movilización de medios y hombres que han realizado para destruir las dragas ilegales en Madre de Dios, el Ejército y la Marina se han consumido más de la mitad de sus presupuestos para operaciones. A la Marina le han encargado también que realice un patrullaje del río Putumayo, pero no le han dado los 41 millones de soles que costará la misión, lo cual supone que tendrá que cubrir ese costo con su exiguo presupuesto. Por si fuera poco, el Gobierno tampoco le ha asignado al sector Defensa los documentos cancelatorios que se comprometió a entregar para el pago de impuestos por eventuales compras de nuevos equipos militares. En las condiciones actuales somos un país indefenso, altamente vulnerable ante cualquier agresión externa o interna, por la irresponsabilidad de ciertos políticos. ¿Cómo afrontaremos una eventual reacción violenta de Chile si la Corte de La Haya falla a favor del Perú? ¿Con qué medios responderá el Estado ante una escalada terrorista en el interior del país? ¿Y cómo nos defenderemos de una eventual guerra del narcotráfico contra el Estado? Esta última es tal vez una de las mayores amenazas, pues hay abundantes indicios que señalan que el narcotráfico está penetrando profundamente nuestra sociedad, lo cual podría desatar en el Perú una tragedia peor que la que desató el terrorismo en los años 80’. Veámonos en el espejo de México y reflexionemos. Mientras en el Perú el terrorismo ha causado cerca de 30 mil muertes en 30 años, en México el narcotráfico ha causado 33.797 muertes solo en cuatro años: 30.165 en asesinatos, 3.075 en tiroteos entre bandas y 527 en atentados contra las autoridades. Es hora de que la clase dirigente aborde los graves problemas de defensa y seguridad que enfrenta el país y que los resuelva. Está de por medio el futuro de nuestra Nación. (*)

Periodista, analista político y candidato a congresista de Lima por Fuerza 2011 con el símbolo K- 35. Web: www.victorrobles35.com

¡Mentiras de Rodríguez Elizondo!


jose_rodriguez_elizondo.jpgpor Herbert Mujica Rojas

En su libro De Charaña a La Haya, Chile entre la aspiración marítima de Bolivia y la demanda marítima del Perú, La Tercera Ediciones, 2009, II edición, el diplomático propagandista José Rodríguez Elizondo, escribe:

“Visto así, quedaba claro que el objetivo de la venia peruana —contemplada en el Protocolo Complementario del Tratado de 1929— nunca fue abrir una compuerta ariqueña para Bolivia, sino cerrarla.” p. 68.

“Queda como enigma histórico, entonces, determinar si las élites chilenas entendieron o no y hasta dónde, que la ejecución del artículo 1º del Protocolo Complementario perjudicaría al país, a la corta y a la larga. Por lo demás, no es imposible, para los adeptos a las hipótesis conspirativas, que ese molesto candado con forma de protocolo haya sido inventado en el Palacio de Torre Tagle y “regalado” a Chile para su presentación”. p. 71

¿Qué dice el artículo 1º del Protocolo Complementario del Tratado de Lima del 3 de junio de 1929?:

“Los Gobiernos del Perú y de Chile no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, en conformidad con el Tratado de esta misma fecha quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán sin ese requisito, construir, a través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales.”

Interesante y potente recordar ¿qué dice el artículo 6º del Tratado firmado el 10 de agosto de 1866 entre Chile y Bolivia?:

“Las Repúblicas contratantes se obligan a no enaje¬nar sus derechos a la posesión o dominio del territorio que se dividen entre sí por el presente tratado, a fa¬vor de otro estado, sociedad o individuo particular.

En el caso de desear alguna de ellas hacer tal ena¬jenación, el comprador no podrá ser sino la otra parte contratante.”
http://es.wikisource.org/wiki/Tratado_de_l%C3%ADmites_entre_Chile_y_Bolivia_1866

En buen castellano: ¡63 años antes, Chile había firmado un tratado con Bolivia en el que estipula un precedente casi idéntico al que en 1929, firmó como artículo 1º del Protocolo Complementario con Perú! Don José Rodríguez Elizondo debería acudir con más frecuencia al estudio puntilloso de los tratados. Bajo ningún punto de vista puede insinuarse, como él hace con afán propagandístico y avieso, que Perú fabricó el texto de un artículo que ellos habían, seis décadas atrás, impuesto a Bolivia.

Por eso el embajador peruano Félix C. Calderón en su importante obra, 1929: La otra historia, pudo decir lo siguiente:

“De origen chileno e incluida a insistencia de ese país (el artículo 1.º del Protocolo), lo que se persiguió con esa cláusula fue frustrar cualquier eventual arreglo peruano-boliviano en detrimento de Arica. Stricto sensu, esta limitación debió haberse aplicado solamente a Chile, como resultado de la cesión territorial de Arica que hizo el Perú. Lo curioso del caso es que habría sido la libre disponibilidad del Perú sobre Tacna, sobre todo en lo que se refiere a la construcción de una nueva vía férrea hacia La Paz, lo que habría querido restringir Chile. Y para ello no se le ocurrió nada mejor a la Cancillería de La Moneda que recurrir al texto del artículo sexto del Tratado boliviano-chileno de 10 de agosto de 1866, tal como lo recordara Culbertson” (p. 290, op. cit).

Más aún, en otro artículo Las revelaciones de Conrado Ríos Gallardo

http://www.voltairenet.org/article156363.html, del 29-4-2008, Calderón sostiene:

“En fin, sin ser exhaustivos, otra revelación de talla es la relacionada con su autoría del artículo 1º. del Protocolo Complementario. “Es efectivo, no lo había dicho nunca, pero desgraciadamente la discreción no es profesión exclusiva de los diplomáticos, uno de ellos se refirió a como había sido redactado el documento y relató que éste había sido escrito de puño y letra por mí, es verdad (sic), pero ¿por qué se hizo? Se hizo por una razón: Bolivia seguía insistiendo en su aspiración; en consecuencia la fórmula era que el Perú se uniera definitivamente con Chile (sic) y aceptara esta cláusula. No crean que fue fácil esta empresa. Es mucho más fácil criticar estas gestiones (...), no se logró convencer sin esfuerzo al Presidente Leguía de que lo aceptara. (...).”

En el espíritu del autor de esa cláusula, denominada más tarde cláusula cerrojo, estaba que el Perú y Chile se unieran definitivamente frente a esa aspiración. Y es muy importante traer a colación como Ríos Gallardo desarrolló al final de esa entrevista su enfoque ante la pregunta si la Cancillería chilena había observado una misma línea en la búsqueda de una solución limítrofe con Perú y Bolivia. “No y por una razón, mientras no se liquidó el problema con el Perú, Chile con habilidad (sic) se movía al ritmo del péndulo entre Bolivia y el Perú (sic), prometía a los dos, pero no se amarraba a ninguno (sic). Estas son las verdades claras, pero, que ocurrió después de firmado el Tratado de 1929: Chile tomó una sola línea.”

No le haría mal a Rodríguez Elizondo leer el libro de Conrado Ríos Gallardo, su ilustre compatriota y ex canciller en 1929, para evitar la emisión de mentiras tan grotescas que la historia se encarga de rectificar categóricamente.

Chile ha orientado su diplomacia a proclamar siempre que Perú debía ser el que dirima, positiva o negativamente, la aspiración boliviana de salida al mar. Por eso se insiste, como en este caso, en las palabras venia, consulta, etc. y hay no pocos bobos, ignorantes o quinta columnas que repiten aquí el asunto. Escribimos el 18-1-2011 en Andina promueve desinformación sobre límites http://www.voltairenet.org/article168189.html:

“Perú no puede “aprobar” o dar la “venia” sobre un asunto que establece clara e inequívocamente un previo acuerdo bilateral entre Perú y Chile y nadie más. Leamos lo escrito el 14-5-2004 y reiterado no ha mucho el 2010 en Perú-Chile: un poco de historia
http://www.voltairenet.org/article166609.html:

Quiere decir que cualquier decisión sobre un milímetro de Arica tendrá que ser con previo acuerdo sobre los términos, alcances, duración y formas en que esta eventualidad pudiera tener ocurrencia. No es que Chile presente al Perú decisiones tomadas con terceros países, sino que un trato antelado, enhebrado en sinergia tiene que incluir la decisión soberana de ambos países: Perú y Chile, ningún otro. Por tanto, desde 1929, nada ha ocurrido sin que nuestros países hayan dado su consentimiento o negativa expresos.”

¿Creerá el señor José Rodríguez Elizondo que en Perú no leemos o investigamos? Curioso porque aquí ha vivido varios años y se le reputa como un “experto” en temas que a nosotros conciernen, entre ellos la historia de la guerra de rapiña que Chile perpetró contra Perú entre 1879-1883.

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PERUANOS EN EL EXTERIOR

Perú: geopolítica soberana en Mar de Grau

frontera_mar_tacna.jpg

por Nino Contavalli Núñez del Arco*

Introducción


Desde su aparición en la superficie de la Tierra, el ser humano experimentó el peso impuesto por la geografía. Los pueblos que tuvieron la habilidad y oportunidad de adaptarse a las hostiles condiciones del medio ambiente circundante perduraron y prosperaron. En tanto, aquellas sociedades incapaces de reconocer la gravitación del hosco medio geográfico, sucumbieron en silencio y sin dejar rastros en las obscuras sombras del pasado.

Algunos pensadores, a principios del siglo pasado, percibieron la influencia ejercida por la geografía en la vida de los Estados e iniciaron el estudio sistemático del tema. Bautizaron a esta disciplina como "Geopolítica". Actualmente, se le acepta como una herramienta para evaluar la influencia que ejerce el ámbito geográfico en la vida de las naciones y resulta útil para diseñar políticas eficientes, armónicas con la realidad del entorno natural.

En el caso peruano, la perspectiva geopolítica nos resulta imprescindible para tomar conciencia de su condición geográfica. Nos enseña a valorar lo que el país posee, nos enseña a considerar nuestras riquezas naturales, su biodiversidad, valores, cultura, tradiciones, fortalezas y debilidades como sociedad.

1. Situación geográfica del Perú


Desde el punto de vista geoestratégico, nuestro país es marítimo por su acceso al mar con un litoral de 3,080 Km. Andino porque la cordillera de los andes nos une a otros países. Amazónico porque contamos con bosques y una biodiversidad compartida con otros vecinos. Bioceánico por la proyección internacional que nos da el río Amazonas hacia el Atlántico. Antártico, como expresión de su proyección continental y es el nexo natural entre los extremos norte y sur de Sudamérica.

El valor geoestratégico de nuestro país está dado por: su ubicación central y condición bioceánica, que son favorables para el desarrollo de un nudo de comunicaciones terrestres y aéreas en América del sur; la interconexión del Perú con 4 cuencas hidrográficas que permiten un intercambio comercial, industrial, cultural y poblacional significativo; el ser marítimo y bioceánico permite el comercio naviero con todos los países continentales e insulares de la Cuenca del Pacífico y del Atlántico.

Desde este punto de vista, el control del mar para el Perú no sólo debe ser considerado un factor de seguridad nacional, sino que también está estrechamente unido al desarrollo de su economía e integración como país soberano.

2. Importancia de la vía marítima para el desarrollo económico del Perú

La influencia ejercida por los océanos en la existencia de la humanidad es consecuencia lógica de una realidad geográfica, por lo común inadvertida. Más de dos tercios de la superficie del planeta está cubierta por agua. El geopolítico alemán Federico Ratzel destaca este hecho en forma magistral: "El mar es la mayor totalidad de nuestra tierra y las partes mayores en él son solamente islas, nuestras residencias están rodeadas por el agua, aún si se hallan situadas bastante tierra adentro, y en el fondo de cada horizonte que se extiende a lo lejos brilla el mar". (Ratzel, Federico: El mar, origen de la grandeza de los pueblos. Estudio político geográfico.).

Por otra parte, el desarrollo económico de Perú depende, vitalmente, del exterior por la vía marítima. Las estadísticas señalan que casi el 90% de nuestro comercio exterior fluye por mar.

En cuanto al comercio, el mar provee una vía de comunicación para el transporte rápido, seguro y eficiente de grandes volúmenes de carga. El rápido desarrollo de las naciones del otro borde de la cuenca del Pacífico, erigiéndose como atractivos mercados para los productos nacionales y de la región, permite visualizar a este océano como la vía de comunicaciones marítimas de mayor importancia, lo cual generará un alto grado de actividad, que se deberá aprovechar y controlar adecuadamente. En todo caso, nuestro comercio de exportaciones e importaciones no sólo se mueve en el ámbito de la Cuenca del Pacífico, sino que también abarca la costa este de Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y todos los centros comerciales del mundo.

3. Necesidad de una política oceánica soberana

¿A quiénes compete desarrollar una visión geopolítica y geoestratégica del país?
Por su estrecha relación con los intereses nacionales, una visión geopolítica y geoestratégica moderna de nuestro país conciernen y es responsabilidad de todos, especialmente de gobernantes, los políticos, diplomáticos y fundamentalmente las FFAA.

Entonces, una nueva visión geoestratégica del Perú tiene necesariamente que articular los siguientes elementos: las riquezas existentes en el mar y sus regiones naturales; la ubicación geográfica del Perú en el continente y en el mundo; la presencia del río Amazonas que materializa la bioceanidad y la conexión del Perú con los países continentales e insulares de la Cuenca del Pacífico. Así como la presencia del Perú en la Antártida y la capacidad creadora del hombre peruano.

En este sentido, la política oceánica que proponemos para el Perú responde a una estrategia competitiva nacional, no depende del interés circunstancial o particular de algunos capitales privados y, menos, si estos son capitales transnacionales. Por tanto, estamos hablando de una política oceánica impulsada por el propio Estado como parte de una propuesta política de desarrollo nacional, que aspira a relacionar los mercados regionales y de ultramar, mediante un sistema que incorpora la habilitación de ciudades-puertos modernos, vías de comunicación eficientes y la necesaria intercomunicación con los corredores bioceánicos, desde la especial posición geográfica de nuestro país, concepto que fue postulado por el autor de este artículo el 24 de enero de 1994, mediante una propuesta presentada al Gobierno de Alberto Fujimori denominada PROYECTO EJE AMAZÓNICO ATLÁNTICO-PACÍFICO, en cuya concepción fundamental se destacaba la ubicación geopolítica del Perú como Eje de Conexión Interoceánica.


4. Desnacionalización de la economía y sus efectos en el ámbito marítimo

La política de privatización de empresas estatales, combinada con el enorme poder financiero, y la mayor capacidad competitiva, de las grandes corporaciones, han dado lugar a una estructura oligopólica. Este proceso implica que cada vez menos unidades producen una mayor cantidad de bienes y servicios en ramas claves de la economía: financiera, minera, energética, industrial, de exportación, comunicaciones.

Como consecuencia de los procesos anteriores, ocurre otro fenómeno que también es preocupante: se desnacionaliza la economía peruana. Por primera vez desde la colonia, la riqueza del país no está mayormente en manos de nacionales ni volverá a ser recuperada, al menos no en el futuro inmediato. Lo dicho no quiere decir que los grandes capitalistas nacionales hayan dejado de existir, sino mas bien que ha ocurrido, según los casos, una quiebra y un desplazamiento que ha puesto a los grupos de poder económico peruanos en un lugar menos importante.

Antes se les podía denominar grandes grupos de poder económico peruanos. Hoy algunos siguen siendo grandes -caso de Romero y Brescia-, pero son cada vez menos. Comparado al poder acumulado por empresas multinacionales y algunos grupos latinoamericanos, los grupos peruanos que quedan están en la categoría de “medianos”. Ello representa un problema en la medida que la ausencia de casos de éxito nacional debilita al modelo, le impide a los nuevos dueños del Perú alcanzar legitimidad y dificulta elaborar un “proyecto de desarrollo”, pues este no puede venir de las empresas multinacionales sino del Estado y las empresas nacionales, que ahora están subordinadas a los poderes transnacionales.

En el ámbito marítimo, más del 85% de la carga que se moviliza en el comercio exterior (importación y exportación) se realiza por la vía marítima. Para su transporte, se requiere de las empresas navieras, y la lista en el servicio de contenedores la encabeza la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV), empresa chilena controlada por el Grupo Claro. Si bien encabeza la lista con 14% de sus arribos al Callao, en la Autoridad Portuaria Nacional (APN) estiman que moviliza más del 25% de la carga por contenedores.

Esta empresa tiene como agente marítimo a Consorcio Naviero Peruano (CNP).

La segunda naviera chilena es CCNI, vinculada al Grupo Urenda, y éste a su vez con Agunsa, que tiene operaciones de almacenamiento en el Perú bajo el nombre de Imupesa.

Estas dos empresas en conjunto sumarían más del 35% de la carga por contenedores que llega al Callao.

Si bien las más grandes navieras que operan en esta latitud son en el papel chilenas, sin embargo, las banderas con las que trabajan son de otro país.


5. El poder de las corporaciones transnacionales y el control de los litorales

No es un secreto que actualmente las corporaciones transnacionales ejercen un poder sin precedentes para diseñar las políticas sociales, económicas y de comercio. Hoy en día somos testigos de un control, más concentrado que nunca, sobre productos y procesos vitales.

"Hoy... las grandes compañías transnacionales han superado efectivamente la jurisdicción y la autoridad de los Estados-Nación. Parecería pues que esta dialéctica que ha durado siglos llega a su fin: ¡el Estado ha sido derrotado y las grandes empresas hoy gobiernan la Tierra! ( Imperio - Toni Negri y Michael Hardt).

La globalización, concebida como expansión de los mercados, se da, no solo por la consideración supranacional de los mercados, sino también por el flujo de inversión extranjera y las estrategias de las empresas multinacionales. Estas empresas multinacionales contabilizan, hoy en día, las dos terceras partes de las exportaciones globales de bienes y servicios.

En el transporte marítimo, las principales líneas navieras del mundo, como Maersk/Sealand, Evergreen, P&O Nedlloyd , Hanjin, Cosco y muchas más sirven en las rutas mundiales más complejas y rentables, incluyendo algunas en América Latina y el Caribe.

Las 25 líneas navieras más poderosas controlan casi el 60 por ciento de la capacidad del transporte del comercio mundial de contenedores. Además de una concentración creciente de la actividad de los contenedores en manos de las líneas navieras más grandes y poderosas, se observa un proceso implacable de consolidación y alianzas entre las principales líneas navieras. Es decir, dichas empresas se están haciendo más grandes cada día, pero también han decidido cooperar entre ellas. Las dos alianzas más poderosas que han sido renovadas recientemente fueron la Gran Alianza (entre NYK, Hapag Lloyd de Alemania, P&O Nedlloyd Anglo Holandesa, Orient Overseas Container Lines-OOCL de China, Mediterranean Shipping Company-MSC) y la Nueva Alianza Mundial (entre Mitsui OSK Lines-MOL de Japón, APL/Neptuno Orient Lines- NOL de Malasia, Hundai Merchant Marine-HMM de Corea) las cuales se han centrado principalmente en la reorganización de las principales rutas comerciales.
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La globalización se acelera a escala nacional con políticas económicas neoliberales y a nivel continental con tratados de libre comercio. Este predominio hegemónico de la propiedad privada conduce al achicamiento del Estado y al arrinconamiento extremo de la vieja propiedad comunitaria andina y amazónica. A medida que las corporaciones buscan materias primas en los lugares más apartados para extraer minerales, gas, petróleo, madera, plantas, o animales exóticos, la privatización llega a todos los rincones, hecho que genera resistencias y protestas.

Este megaproceso está dirigido por las corporaciones transnacionales, comandado por el Grupo de los 7 (EUA, Canadá, Japón y los cuatro grandes europeos) y los organismos financieros internacionales. La triada del poder mundial busca “civilizar” al mundo para crear un solo mercado mundial de capitales, mercancías, conocimiento, y en menor medida de fuerza de trabajo, que operan con reglas más a o menos similares y que es tutelado militarmente.

En este contexto, ante el declive de los Estados-Naciones se ha constituido un nuevo poder, planetario, global, que escapa a todo control democrático.

Para mayor información visite: www.paginaslibres.org
* ninocontavalli@yahoo.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
http://www.voltairenet.org/article168717.html