domingo, 28 de noviembre de 2010

Victoria de la diplomacia peruana en la reciente visita de Piñera ( Analizado por reconocido periodista chileno )

Videos: Nuestros Héroes de La Guerra del Pacífico – La Batalla de Tarapacá (27 de noviembre de 1879)





Unos villancicos con gusto a peruano

Presentan disco navideño teñido de rojo y blanco

Susana Baca, Roxana Valdivieso, la Familia Ayacucho, Perú Negro, el Coro Arpegio, entre otros, participaron en la grabación de este disco, Roja y Blanca Navidad, que tiene como principal motor fusionar el espíritu navideño con las expresiones propias de la música peruana.

La iniciativa y producción nació de Mamachamusic, en alianza con Starbucks Perú y Playmusic, como parte de la campaña Escuchaperuano, lanzan este disco en el que se pueden encontrar clásicos navideños como Burrito sabanero, Ven a mi casa esta Navidad, Feliz Navidad, Noche de paz, Rueda rueda, interpretado con instrumentos peruanos, al estilo de un vals, de reminiscencias andinas o con ritmos negros.
De alguna manera, este disco hará que en su hogar la Navidad tenga el gusto de una celebración más peruana, marcada por las quenas, el saxo, el cajón, y por supuesto las inconfundibles voces de Susana Baca o los Niños cantores de Ayacucho. A decir de los productores, “Esta compilación de música peruana se ha elaborado para acompañar a toda la familia en una de las temporadas más hermosas del año. Ritmos que nos han visto crecer, canciones que nos hacen retroceder en el tiempo y recuerdos que fortalecen el amor por la familia, son solo parte de este viaje navideño y musical”. Los arreglos y las voces convierten estos villancicos en versiones muy cercanas al sentir peruano, pero que no pierden aquello que llaman el espíritu navideño: el constante redescubrir el espíritu cristiano de las fiestas, la infantil ilusión por la celebración y esa nostálgica esperanza que surge en estas fechas.

Mamacha Music fue creada con el objetivo de registrar y difundir las músicas más bellas del Perú y han empezado una alianza estratégica para promover la música peruana. Desde noviembre, en los establecimientos de Starbucks, están a la venta los discos de esta productora. Algo que se debe destacar es que un porcentaje del monto económico recaudado será enviado a un fondo benéfico a favor de la escuela de música Jazz Jaus.

Verdades históricas antiperuanas de Chile

A los peruanos nos falta dar el salto cualitativo que nos coloque por encima de toda trama contra el país

VALENTIN GAZZANI BOSWORTH

Qué alegría habrán sentido los chilenos al conocer el lanzamiento de la candidatura de Toledo, su fiel amigo, pues si los votantes peruanos se dejaran llevar otra vez por su eterna inclinación al suicidio colectivo convirtiéndolo en Presidente, ellos (los chilenos) volverán a tener oficinas en Palacio de Gobierno y desde allí regirán el destino del Perú como la vez pasada, convenciendo al dipsómano cliente del especulador gitano Soros, que vuelva a izar allí la bandera de los gay pretendiendo que era el labarum del incario, a sabiendas de que nunca lo hubo.


Eso como ejemplo real y lo otro es que con Toledo en Palacio, el arreglo de la “cuestión” marítima se vuelve más asequible. Hace doscientos años, años más años menos, un peruano ocupaba la presidencia de las Cortes españolas luego de la derrota de Napoleón Bonaparte y la consecuente expulsión de Pepe botella.
Tal era el poder y la injerencia que teníamos por ser el virreinato peruano parte integrante del reino de España. En aquella época, la Capitanía de Chile era, como su nombre indica, capitanía de puerto a la que los ingleses habían echado el ojo para convertirla en el eje central de la invasión al Perú, so pretexto de liberarlo del “yugo” español (y encima nuestros “amigos” libertadores nos cobraron deuda de guerra y nos despojaron de territorios). Ya por el norte y por el Atlántico sur los ingleses habían configurado la tenaza militar para quitarle a España sus colonias en una especie de venganza de tribu bárbara por haber perdido ellos la de EEUU. San Martín y Bolívar fueron financiados por la logia inglesa “Lautaro” (nótese el nombrecito de la tal logia) supuestamente conformada por masones anti-católicos. Les faltaba el dardo por el lado más cercano del Pacífico y por eso escogieron al pequeño país llamado Chile. Antes de seguir adelante debo aclarar que los chilenos aprovecharon bien (y siguen aprovechando del apoyo sajón) la circunstancia de la ayuda inglesa para conformar su nueva sociedad, mientras nuestros antepasados herederos de la república se vestían de oropel francés y se ocupaban de sus pequeños asuntos particulares, suponiendo que la historia estaba de su lado en el manejo del país, grave error que descoyuntó al Perú del siglo XIX por el que hemos pagado las consecuencias. La demanda marítima reciente ha tenido la virtud de sacar a Chile del clóset para decirle al mundo que el Perú no es de fiar y que ellos sí son país serio, cuando no hace mucho tiempo atrás, en 1995 y siendo garantes o avalistas de un tratado de Paz le vendieron armas a una de las partes en conflicto (que por lo demás siempre alentaron por lo bajo para jaquear al Perú en su desarrollo). Y ni qué decir que hace cien años culminaba la maniobra para impedir el referéndum sobre Tacna y Arica (que ellos mismos propusieron en el Tratado de 1883), viéndose obligados por EEUU a entregar Tacna en 1929, 50 años después de la guerra que perdimos, en una especie de solución salomónica incomprensible para los pueblos no sajones. Con la elección de Toledo culminaría la puesta en marcha del viejo sueño chileno de la “ampliación del territorio metropolitano”.(*) Esto es, sin necesidad de enfrentar un conflicto bélico, tendrían suprema injerencia en los asuntos peruanos convirtiéndonos en una extensión de su ámbito territorial. Ya lo hemos visto desde el 2001 cuando empezaron por apoderarse, sin competencia que valga la pena, de los cielos del Perú (no sólo comercialmente sino en el rubro de carga y el militar porque en Lan hay pilotos peruanos –para guardar las apariencias- imbuidos del espíritu chileno).

En esta década han maniobrado exitosamente para hacer desaparecer a nuestras venidas a menos Fuerzas Armadas, que no solo no han comprado material de guerra importante sino que dejarán de funcionar, poco a poco, las escuelas de oficiales. Únicamente prepararán efectivos militares para los cascos azules de la ONU que vayan a lugares inhóspitos y al VRAE. En esta década también han apoyado la modernización del Callao porque lo necesitan como puerto “feeder” (o alimentador) del gran puerto del Pacífico que están terminando de construir en Mejillones (irónicamente, Mejillones se ubica en Punta Angamos). El comercio retail (al detalle) del Perú está en sus manos – Ripley, Saga Falabella, Tottus, Wong – y su injerencia en banca y bolsa de valores peruanos es notoria. Por ello debemos entender que lo que se conoce en geopolítica como “percepción de país” lo tienen ellos, no los peruanos. Entonces, el armamentismo que lucen los chilenos no es en primera instancia para atacar a sus vecinos (que lo harán si fuera necesario para sus intereses) sino que es parte importante de lo que debe lucir un país aspirante al primer mundo, tanto en el aspecto militar cuanto en el económico y el político. Su única flaqueza por ahora es la cuestión social, pues hay extrema desigualdad entre los de arriba y los de abajo chilenos. Los peruanos tenemos la obligación de pararnos sobre nuestros propios pies. Ya basta de manipulaciones y ajetreos para favorecer a otros.

Nos falta un relativamente pequeño impulso para dar el salto cuantitativo y cualitativo que nos coloque por encima de toda trama en contra del país. La década que comienza el 2011 es definitoria y es por ello que los jóvenes empresarios, emprendedores, asalariados, propietarios y además deberán avanzar hacia el futuro con paso firme y sin complejos. No hay otra solución. P.D.- El Ministerio de Cultura creado por este gobierno absorbió las instituciones “culturales” del Estado entre ellas el canal 7 de TV. Ahora canal 7TV ha pasado a ser de “canal de todos los peruanos” a “canal de todos los caviares.” NB1.- El millón de disciplinados votos de la familia militar – policial será decisivo el 2011 para elegir presidente de la república y obtener mayoría en el Congreso. Aún es difícil conjeturar su inclinación. Lo que sí podemos predecir es adónde no irán. No votarán por Toledo ni por Aráoz. NB2.- Las encuestadoras se coluden como los que quieren tramar la igualdad de precios. Ahora resulta que la oferta millonaria de publicidad orquestada para Toledo (hace recordar la campaña de 1990 del FREDEMO y Vargas Llosa) es la que impulsa su candidatura. Ni que el pueblo fuera caído del palto. NB3.- Los pueblos eligen a sus dignatarios a su imagen y semejanza. El pueblo ha elegido la huachafería. Debemos respetar la voluntad del pueblo, así es la democracia. (*) Leer ensayo de los nuevos pensadores italianos Fco. Alberoni “Escenarios de poder”,-Furio Colombo “Poder, grupos y conflicto en la soc neolendal”, “La Nueva Edad media ha comenzado ya”. Alianza Editorial. Madrid 2004.

FUENTE : LA RAZÓN

Muerte de la cédula viva es obra de los mismos que traicionaron al Perú en la Guerra con Chile

La ingratitud para con los vencedores del terrorismo
EDWIN DONAYRE GOTZCH (*)

General de División EP ®


Por haber transitado el Perú de frontera a frontera, por alrededor de 40 años en el Ejército, incluido en la guerra contrasubversiva, creo interpretar el sentir del pueblo y la indignación de viejos y jóvenes soldados y policías que enfrentaron y enfrentan aún, en especial en los Valles de los Ríos Apurímac y Ene, también conocido como el VRAE, al terrorismo y al narcotráfico, enemigos del país, de la libertad y la democracia.


Con sus aciertos y errores, con el apoyo del pueblo y los Comités de Autodefensa, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional han cumplido honrosamente en la larga marcha de la tarea pacificadora, pero a un elevado costo, porque para muchos fue un viaje sin retorno. Para otros significó regresar mutilados y discapacitados física y mentalmente, por lo que sus madres, esposas e hijos sobrellevan el sufrimiento al verlos inutilizados, y, por si fuera poco, no pocos de ellos y sus jefes han estado o aún están enjuiciados por supuesta “violación de derechos humanos” en el combate contra los asesinos de sectas genocidas maoístas y polpotianas.
Muchos veteranos de la guerra antisubversiva que combatieron en las peores condiciones, años después pensaron que con el pujante crecimiento económico del Perú (que con su sacrificio y sangre ellos ayudaron a impulsar derrotando al terrorismo), al fin habría recursos fiscales para elevar en algo sus magras remuneraciones y pensiones, que están entre las peores de América Latina. Pero no. Se equivocaron. Y es que al retornar de los destacamentos que se habían forjado en esa confrontación –el Frente Huallaga o el Frente Mantaro por ejemplo, o de los antiguos Comandos Político-Militares, como el de Ayacucho– pronto se dieron con la sorpresa de que no les esperaba el agradecimiento, por haber devuelto la paz a la Patria amenazada, sino un paquete de ingratitudes de un Estado infiltrado por elementos que profesan un odio enfermizo a la Fuerza Armada o son marionetas de poderes supranacionales.

El pueblo civil y el pueblo en armas Hay que enfrentar de una vez la verdad sobre este tema que se ha trocado ideológico. Para nadie es un secreto que todo el siglo XX, e incluso antes, el pueblo civil y el pueblo en armas (especialmente el Ejército), aunque unidos por el sentimiento patrio, caminaron muchas veces por cuerdas separadas. Y es que de un prejuicio civilista, que antes fue contra los legionarios de la independencia y después contra los sobrevivientes y héroes de la Guerra con Chile, se pasó primero al veto y después al odio en la época moderna del Perú, sobre todo después del alevoso crimen contra el general Sánchez Cerro a manos del APRA en la primera mitad del siglo pasado. En la segunda mitad, cuyas consecuencias las vivimos, vino el ingrediente ideológico, cuando sobre la base de los viejos prejuicios, vetos y odios se instaló, en la mayoría absoluta de los centros de formación superior, llámese Universidades y Normales, y lo que es peor, como una política de Estado, la primacía de la enseñanza del marxismo leninismo y de la lucha de clases en sus diversas variantes, incluido la genocida de Abimael Guzmán, en la Universidad de Huamanga, para efectos de la comprensión de la historia del Perú y el estudio de la realidad nacional. Y las mismas circunstancias en el magisterio nacional, encargado de la enseñanza primaria y secundaria, a cargo de sectores extremadamente radicales del sindicato magisterial llamado SUTEP. Durante decenios se encargaron de inocular el odio ideológico, “de clase” le llaman, en las aulas universitarias y en el mismo magisterio nacional, obra de los sectores extremistas y sediciosos. Son éstos los que han inculcado en nuestros hijos esas ideas de odio predicando que la Fuerza Armada es el brazo armado, el “perro guardián” de la oligarquía, la burguesía y el imperialismo, cuando cualquier investigación seria concluiría que no ha sido así. Es esta corriente ideológica comunista y/o comunistoide la que ha dominado y domina aún el mundo cultural peruano, la que con sus revisionismos históricos ha mellado la autoestima nacional, al extremo de que nuestros muchachos y adolescentes sentían vergüenza de cantar el sagrado Himno Nacional. De esas escuelas de odio han salido los cuadros que han pasado a formar la Judicatura y en general el manejo de los poderes del Estado. Son los mismos que a diario atacan a la Iglesia católica y al empresariado que motoriza el desarrollo económico. Son los tataranietos del viejo civilismo traidor en la guerra con Chile, aupados en el Perú de hoy en diversos estamentos del Estado y en especial en ciertas ONG dizque de derechos humanos que, con el apoyo de algunos medios de comunicación, que también lucran con ese tipo de odio contra el Ejército del Coronel Francisco Bolognesi y del Mariscal Andrés Avelino Cáceres, prosiguieron con su campaña de destruir a la Fuerza Armada, en muchos casos, tras los dictados de ciertos poderes imperiales que pretenden que en nuestra América Latina, al margen del Brasil, país con peso propio en el concierto mundial, solo Chile posea fuerzas armadas en una suerte de gendarmillo en la parte sur del continente.

La conjura continuada A resultas de este desencuentro entre militares y civiles es que no hay una comunidad de intereses, salvo en situaciones extremas de guerra interna o externa, cuando los enemigos de antaño bajan la guardia sólo por cuidar sus pellejos. Pasado el peligro, vuelven a las andadas, siempre desde los medios de comunicación y determinados partidos políticos, al extremo de oponerse en todo lo positivo para las Fuerzas del Orden, o impedir un consenso nacional en temas cruciales como es la Seguridad y Defensa Nacional. Por eso sería un lugar común hablar de la indiferencia y el desinterés de este tipo de civilismo antimilitar por conocer la forma de vida espartana que se practica en cuarteles y comisarías o las peculiaridades de la sacrificada vida castrense. En los últimos años no es tanto la ignorancia en torno a cómo es esa vida, sino el prejuicio y la demagogia de presentar a los Institutos Armados o a la Policía Nacional como entes per se corruptos, al igual que su alta oficialidad, usando para tales fines de manipulación mediática la nefasta experiencia del montesinismo cleptocrático. En esta conjura continuada, en este diseño de destrucción de nuestra Fuerza Armada, en especial el Ejército, es decir el pueblo en armas, es que llegó, con demasiada mezquindad, lindante con la traición, el marrullero proyecto de ley de muerte de la “Pensión renovable” (mal llamada cédula viva, simplemente para confundir al público y con la excusa de eliminar el “efecto espejo”), el DU Nº 014 – 2010, que era lo último que en materia de precaria seguridad económica aún mantenían y mantienen los militares que habían decidido, desde muchachos, dedicar sus vidas a esta sacrificada misión de las armas, que es la de dar seguridad interna y externa a nuestro Estado nación y a las instituciones que la sustentan. La opinión pública debe saber que es el Estado el que pretende eliminar la Pensión Renovable, desconociendo el régimen excepcional que norma la situación laboral de las Fuerzas Armadas y Policías de la mayoría absoluta de las naciones del mundo, incluido Chile, que tanto les gusta imitar y poner de paradigma, en este caso con remuneraciones y pensiones dignas de reconocer en el país austral. Aquel regalo macabro, aquel paquete de medidas contra el pueblo en armas, que ha sido objeto de rechazo unánime en la Fuerza Armada y la Policía Nacional, vino nada menos que del actual Gobierno en la persona de doña Mercedes Aráoz, cuando era titular de la burocracia insensible del Ministerio de Economía y Finanzas, antes de asumir el encargo de una eventual candidata presidencial del Partido Aprista. El periodista César Hildebrandt ha ido más lejos en su habitual estilo. En reciente columna titulada “Hora decisiva para el APRA”, ha dicho que “la señora Aráoz es muy amiga de Chile y enemiga de las Fuerzas Armadas del Perú, a las que reduciría a una condición aún más indigente; es enemiga del gasto social, que con ella sería mutilado ene veces; es enemiga del salario mínimo y de los derechos sindicales. O sea: podría hacer el trabajo sucio del liberalismo paporretero que el actual Gobierno ha adoptado como religión”.

Un desencuentro a resolver Las autoridades que ya se van nos exigen sacrificios al pueblo en armas y sus jubilados, pero se hacen de la vista gorda ante el aumento de 28% de incremento presupuestal del Congreso en el proyecto de Presupuesto General de la República para el 2011. Es decir ¡82 millones de soles, o un equivalente de 750 mil soles por cada parlamentario! Alguien ya dijo que eso servirá para ser usado en jugosas liquidaciones o compensaciones a los congresistas que no serán reelegidos, al igual que a su entorno. ¿Por qué ese monto si toda la administración pública tendrá un incremento, por el crecimiento económico, de menos del 8%? ¿Cómo es esto de que un poder del Estado se da el lujo de incumplir las disposiciones sobre disciplina fiscal? Tal vez sea necesario refrescarle a los llamados “padres de la Patria”, que un coronel del Ejército tiene como sueldo básico 0.6 centavos de Sol. La ley ordena que al pasar a retiro debe recibir 35 sueldos, o sea dos soles. ¿No es esto una irracionalidad a superar y otro ejemplo del desencuentro a resolver entre civiles y militares? Mientras tanto, el Ministerio de Economía y Finanzas anuncia el contrato de una empresa para que haga un estudio de nuevos sueldos y pensiones para el personal en retiro de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Otra consultoría insulsa, para la cual sí hay jugosos presupuestos cada año, como si el caso pensionario en debate fuera de complicada investigación. ¿Acaso no es elemental que todo régimen previsional está relacionado al régimen laboral? ¿Al margen de la experiencia mundial, es tan difícil entender las particularidades del trabajo castrense? Simplemente no. Se trata de un régimen remunerativo diferente al de cualquier otro funcionario público. Un compromiso de por vida de trabajo de 24 horas, sin descanso si así lo dispone la superioridad, es decir a dedicación exclusiva. En épocas de paz, sólo puede descansar si uno no está de servicio. No hay derecho a sobretiempos remunerados, u horas adicionales de descanso, o pago extra por nocturnidad, ni por alto riesgo, o por manejo de material peligroso y costoso, nadie recibe más de 12 sueldos al año, y los despidos son intempestivos y sin ninguna compensación. La formación profesional es acuartelada, con el deber de no quejarse, excusarse, ni menos disculparse, bajo ninguna circunstancia en el cumplimiento del deber, aunque la vida corra peligro. La vida castrense no tiene derecho a la organización sindical, a la protesta, a la opinión discrepante. Es la única profesión que debe cumplir estricta inamovilidad que puede representar meses y meses, en periodos de estados de emergencia, o de excepción, como ha sucedido desde 1980 hasta la década siguiente del pasado siglo, en la guerra antiterrorista, manteniéndose esta situación a algunas regiones del territorio nacional, como el llamado VRAE. Incluso para contraer matrimonio hay que pedir permiso, entre tantas otras restricciones que son derechos de todo funcionario público civil. (Continúa mañana). (*) Ex Comandante General del Ejército